El nacionalismo es racista [y más cosas]

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Victimista, manipulador, tergiversador histórico, mesiánico y gregario.


En un estado democrático de derecho en el que el ordenamiento jurídico garantiza respeto a los derechos y libertades de sus ciudadanos y en el que, aún con más fuerza, se garantiza el derecho de asociación, sindicación y a fundar o participar en partidos políticos; plantear una secesión basándose en una supuesta nacionalidad sólo puede sustentarse en principios racistas que suponen una supremacía moral, ética, religiosa o incluso genética respecto a los que no se quieren separar.

Esto es una obviedad y sin embargo hay mucha gente que no lo percibe así o, lo que es peor, se escuda en supuestos agravios previos o en un conveniente nacionalismo inventado de signo contrario que dé contenido a su victimismo, otra de sus señas de identidad y a las que hay que sumar la tergiversación histórica, el mesianismo y el citado racismo explícito.


Llama la atención que estos movimientos son transversales y engloban a un amplio espectro de opciones políticas que van desde la izquierda marxista hasta la burguesía católica más pija y rancia. Algunas de estas formaciones son portadoras de banderas en defensa de derechos y libertades (como si fueran los únicos) y tienden a comparar gratuitamente a los que opinan de forma diferente a su único pensamiento, con regímenes dictatoriales pasados caracterizados por su racismo. Qué fácil es y que enorme ignorancia demuestra quien acude al término “nazi” para descalificar al que no piensa como él, cuando, paradójicamente, es él mismo el que más se parece defendiendo su derecho a independizarse de nuestra nación común basándose en criterios como su lugar de nacimiento, el número de apellidos locales o el conocimiento de una lengua.

Me fascina ver como para sustentar su ideario algunos acuden a una comparación recíproca y acusan “al resto” de un nacionalismo de corte contrario y matiz imperialista y no tienen complejos a la hora de realizar estas acusaciones acudiendo, de nuevo, a ideas como la leyenda negra en América, la expulsión de los judíos y moriscos o, vete tu a saber, la muerte de Argantonio, porque puestos a decir tonterías, a cambiar la historia y a hacernos responsables de la muerte de Manolete, todo vale, especialmente si el que escribe muestra tal nivel de, vete tu a saber, ignorancia o deseos de manipulación.

El nacionalismo es racista, es mesiánico, es antiguo, es empobrecedor, es revanchista de agravios reales e imaginados, es cobarde, manipulador y una palpable muestra de la supina ignorancia no ya de nuestros gobernantes, sino de los votantes.

Yo no soy nacionalista de signo contrario, no me quiero escindir de nadie. Yo defiendo la integración, las ventajas del intercambio cultural e incluso de ADN, a diferencia de los racistas que contarán el número de apellidos o el lugar de nacimiento para establecer sus criterios de validación racial para sus nuevos estados ideales. ¿Qué harán con el resto de población?, ¿los marcarán con vistosos triángulos de colores como a los judíos durante el nazismo o a los agotes durante la edad media?.

A claro, que no hará falta porque acudirán al cacareado derecho de autodeterminación, aunque es muy probable que desconozcan que fue el mismo principio que esgrimió Hitler para ocupar los territorios germanoparlantes de Austria o Checoslovaquia (ya, de paso, la invadió entera y buscó ocupar las fábricas de Tatra o la de cañones de Skoda), o que es un término que apareció por primera vez en un texto constitucional en la constitución de la URSS de Lenin que luego se dedicó a exiliar pueblos en masa o a ocupar países.





Por cierto, no está de más recordar que este principio es el que defendió el presidente Woodrow Wilson para desmembrar el imperio austrohúngaro y crear nuevos países (Checoslovaquia, Yugoslavia) que previamente no existían y que han sido polvorines que en algún caso desembocaron en guerras más de 70 años después. Es curioso, porque muchas poblaciones del este de Europa vivieron mejor y con más autonomía durante el imperio que con las nuevas naciones, que organizaron deportaciones o expropiaciones de bienes en base a criterios como la lengua hablada o su cultura gitana. Pero claro, lo que mucha gente también desconoce es que bajo esos principios de autodeterminación sólo había intereses económicos, porque no pareció importarle en aquel momento al señor Wilson que las ruinas del imperio otomano se repartieran en protectorados entre Gran Bretaña y Francia estableciendo fronteras arbitrarias que inventaron países (Irak, de aquellos polvos…) y olvidaron otros (Kurdistán).

En fin, en tiempos en los que algunos pensamos que lo que enriquece es compartir, aprender, sumar. Otros se encaminan con paso firme y decidido (muy propio del inconsciente) hacia un futuro de escisión, ignorancia y resta.

Capitán Rábano

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Y sigo probando.

4 comentarios:

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    1. Vaya, lo he eliminado sin querer al ir a responder desde el editor...

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    2. Broquel dice que está claro que lo mio son los blogs de cocina y yo quería responder: "Y lo tuyo la crítica constructiva razonada"

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  2. Hombre, pues yo lo que creo es que se ha de respetar todas las culturas y que no mola que una domine a la otra. Por cierto, cosa que ocurre en todo el planeta. Celebramos el año de Cervantes. ¿alguién conoce a Ramón LLull más allá del Ebro?

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